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A) ANTECEDENTES. Es posiblemente, la construcción adjetiva de mayor importancia de la casa campesina, destino de albergue de la materia prima que forma el producto más sagrado: el pan.
Desde el punto de vista arquitectónico, el hórreo es, sin duda, la dependencia más importante de la casa campesina, la de mayor interés espacial y constructivo ( a veces muestra mayor perfección que la propia casa) y en la que se manifiesta el sentido plástico y la fantasía de nuestros campesinos.
Su distribución, forma, tipología, etc., estará en estrecha relación con las condiciones físicas del entorno.
En Galicia existen hórreos desde tiempos remotos; ya en una miniatura del códice escurialense de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, del siglo XIII, aparece por primera vez una representación gráfica del hórreo, antes de la introducción del maíz, procedente de América, en el siglo XVII. A raíz de la introducción de nuevas técnicas y métodos de cultivo, se produce la expansión de la economía y los viejos hórreos son desplazados por los nuevos “celeiros” que se ajustan a las condiciones impuestas por el nuevo cereal, aumentando su capacidad y mejorando las características constructivas y funcionales, llegando a su máxima expansión en los siglos XVIII y XIX.
Su origen aún hoy permanece en la oscuridad de los tiempos, según Eugeniusz Frankowski, profesor del instituto de Antropología de la Universidad de Cracovia, que llegó a la península en el año 1914, en el libro donde recoge sus investigaciones, hórreos y palafitos de la Península Ibérica, está convencido de que el tipo de “celeiro” ibérico está generalizado en el mundo entero y que se debía considerar como una superficie de las antiguas construcciones de madera de la época palafítica.
Posteriores investigadores no comparten esta opinión: López Soler (1931), Torres Balbás (1933), Walter Carlé (1948), Xaquín Lorenzo (1962) formulan teorías e hipótesis que divergen notablemente. En 1961 Jorge Días y sus colaboradores Ernesto Veiga de Oliveira y Fernando Galhano aportan la hipótesis más sugestiva y la teoría con mayor rigor histórico de cuantas se conocen, al asignar a los hórreos gallego-portugueses un origen germánico (suévica), fundamentándola en el hallazgo de una urna funeraria en Obliwitz (Lauemburgo, Pomerania) <<representando una Sequeiro rectangular estreita sobre quatro pernas, á que nao faltan os discos típicos destinados a impedi-lo acceso dos roedores>>..
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