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• CONSTITUCIÓN En toda la zona de Friol se puede observar una auténtica cultura en el hecho constructivo de los hórreos, y en general de toda la denominada arquitectura popular, existiendo verdaderos monumentos arquitectónicos que engrandecen la casa de la que forman parte (en una perfecta combinación de materiales nobles: la piedra y la madera).
Analizando la edad de estas piezas hemos comprobado que algunas de ellas corresponden a siglos pasados, fundamentalmente al siglo XIX, cuando el mundo rural tenía un fuerte componente económico y social en Galicia y el hórreo era sinónimo de poderío y distinción.
Hoy en día asistimos a un proceso degenerativo que camina a grandes pasos, que corta las raíces con este pasado, no tan lejano, y disfraza nuestras construcciones con elementos nuevos, distorsionadotes de esa herencia cultural. Nos estamos refiriendo a la introducción de materiales artificiales, modernos, como la uralita, ladrillo, cemento, bloques de hormigón, prefabricados, etc., que si bien no alteran la función principal del hórreo, si lo hacen con sus aspectos arquitectónicos y con la integración en el medio.
Aún así entendemos la arquitectura popular o vernácula como una corriente paralela a la arquitectura culta o artística, y llegaremos a un momento en que la primera de ellas prácticamente se paraliza, entrando en un período de retroceso y paulatina desaparición. La segunda mitad de este siglo ha sido testigo de dos fenómenos que inciden en la desaparición de este patrimonio etnográfico: el éxodo de la población rural a las grandes ciudades y la renovación de la construcción. Entre los planteamientos conservadores a ultranza y la descontrolada renovación ajena al medio y a la tradición, existe aún una provincia gallega que mantiene unos razonables niveles de equilibrio, por la calidad de su patrimonio popular construido o por la cantidad o estado de conservación en que se encuentra Lugo.
De este modo, constatamos, como ya se apuntó más arriba, un cambio en las actitudes del campesino en relación con el hórreo de tal manera que hoy lo construye con esos materiales citados o, incluso, cuando restaura la construcción, lo hace empleándolos en lugar de los más nobles y ancestrales como son la piedra y la madera. Este proceso comienza en la mitad de la presente centuria y se extiende hasta el presente adquiriendo rango de norma.
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