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SAN XIÁN DE CARBALLO
En el lugar de Guntín, finca de los hermanos Saavedra hay un castro protohistórico de una sola defensa, con parapeto de tierra y piedras cuya acrópolis tiene un diámetro de 60 metros.
Hay noticias de la existencia de diversas mámoas entre Xia y Carballo, difícilmente comprobables por la situación del lugar.
SAN MARTIÑO DE CONDES
En el lugar denominado As Castronelas, al pie de la carretera Friol-Palas de Rey, lugar de Pardellas, existe un castro muy deteriorado por las faenas de labranza, con parapeto en el flanco sur. Hallamos varios fragmentos de molinos de mano en su acrópolis.
SAN MARTIÑO DE COTÁ
Medorras de Agruña:
Solo se puede ver con claridad una, ya que el resto de ellas se encuentran cubiertas por maleza y arbustos.
Dolmen “da Moruxosa”:
Se trata de un pequeña anta, de la que su cámara posee estructura poligonal tendiente a circular con una piedra cobertora monolítica y sin vestigios del corredos de entrada orientada hacia el suroeste. Conserva seis “esteios” y la “tampa” está apoyada en tres de ellos. El “esteio” número seis se encuentra apoyado en la “tampa” oblicuamente y sobresale por encima de ella, por lo que es fácil suponer que no está en su posición original. El “esteio” más grande alcanza una altura de un metro y cuarenta y siete centímetros, y una anchura de sesenta y seis centímetros y de grosor diez centímetros. La piedra cobertora, en el sentido este-oeste mide un metro y sesenta y nueve centímetros, y en el eje norte-sur un metro con cincuenta y dos centímetros. Es una de las antas mejor conservadas en la comarca. En el interior, sobre una base blanca, aparecieron restos de pintura roja y negra que trazan figuras en zig-zag y una serie de puntos aislados. Su estructura arquitectónica y el anillo periférico se encuentran en buenas condiciones.
La técnica de construcción de esta cámara es semejante a la de otras con su forma. En principio se abrió en agujero circular en el suelo y con la tierra extraída se formó un terraplén que sirvió de ayuda para la colocación de las losas laterales en la base de las que se acumuló tierra hasta cierta altura para asegurar su colocación, creando a continuación un plano inclinado que ayuda a arrastrar la tapa hasta su lugar.
El material utilizado para las losas es un esquisto cristalino, abundante en ese lugar.
Esta cámara sepulcral no parece que estuviera nunca cubierta de tierra en su totalidad, tal vez porque sus constructores se vieron obligados a abandonar la zona sin que se completase el número de enterramientos previsto.
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